Me dí cuenta que a veces hay que rendirse frente al otro. Las personas cambian, uno las conoce, y después, como es natural, cambian, le guste a uno o no. Y ya no se puede hacer nada, no la podes obligar a cambiar. No podés hacer que esa persona vuelva a quererte como antes, vuelva a sentirte como antes ni vos a ella. No podés hacer que las primeras salidas vuelvan, esa complicidad, esa emoción del primer beso. Nada de eso vuelve y es algo que aunque no cambie la persona, no va a volver a pasar ni se vuelve a sentir. No se puede hace que vuelva a conocerte, que se emocione por las cosas en común, y que una sienta la emoción de conocer a alguien tan parecido, tan amable ( de amar ) tan abrazable. No se puede hacer cambiar a alguien. Si cambió, es porque es mejor así, es porque es feliz, es porque lo necesitaba, quizás. Si cambió, y pierde a una persona, va a conocer a dos mas. Y todo gracias al cambio. Es medio divague, lo sé. Pero me di cuenta de todo eso en un segundo, lo ví y me di cuenta que al cambio no hay que hacerle frente.
Conmigo o sin mí, él iba a cambiar. En algún momento.
Llegué de por ahí...
ResponderEliminarblogueando.
Mucha música en común.
Un abrazo pa esa cosa que le pasa.
Nicous.
A veces es y no es, y puede terminar no siendo...Pero nunca el final es la partida...
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